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Presentación de la nueva serie Rostros de Madeleine Selman, una interpretación de la famosa frase «Cara vemos, corazones no sabemos».

Este dicho español, que se traduce como «Caras que vemos, corazones que no conocemos», encierra una profunda y atemporal reflexión sobre la naturaleza humana, recordándonos que las apariencias externas rara vez revelan con fidelidad el mundo interior de una persona. Detrás de cada rostro que encontramos —ya sea amable, serio, sonriente o distante— se oculta una complejidad emocional y vivencial que no siempre es visible a simple vista. Esta expresión popular nos invita a ser cautelosos en nuestros juicios y a reconocer que cada ser humano carga con historias, pensamientos, emociones y heridas que no se manifiestan necesariamente en su apariencia física. Nos recuerda que la verdadera comprensión requiere empatía, escucha y profundidad, y que conocer realmente a alguien va mucho más allá de lo que los ojos pueden percibir.

Desde la perspectiva de una artista, como la de Madeleine, este dicho adquiere un significado aún más profundo:

La superficie y el alma

Madeleine, como artista, probablemente pasa incontables horas observando rostros. Cada línea, cada sombra, cada expresión fugaz cuenta una historia. Puede capturar la curva de una sonrisa, la intensidad de una mirada o la preocupación dibujada en los ojos. Sin embargo, sabe que estas son solo las superficies. La verdadera esencia de una persona, su corazón, permanece oculta.
Para Madeleine, «Cara vemos, corazones no sabemos» es un desafío constante y una fuente de inspiración. Entiende que, si bien puede representar meticulosamente un retrato, nunca podrá plasmar la profundidad de las emociones de alguien, sus luchas ocultas, sus alegrías secretas o su verdadero carácter. Estas son cosas que se encuentran más allá de lo visible, en el reino de lo invisible y lo tácito.

La empatía y la interpretación de la artista

Esta frase también podría destacar la empatía de Madeleine. Puede acercarse a sus modelos con una profunda conciencia de que detrás de cada rostro se esconde un individuo complejo cuyo mundo interior solo puede vislumbrar, pero nunca comprender por completo. Esta comprensión podría llevarla a retratar a sus modelos con cierta sensibilidad, insinuando el misterio interior en lugar de pretender revelarlo por completo. Su arte podría buscar evocar una sensación de asombro sobre el espíritu humano, incitando al espectador a considerar qué hay más allá de lo visible.
Además, podría influir en sus decisiones artísticas. Quizás se centre en crear piezas que no se limiten a la representación perfecta, sino a la interpretación, utilizando la luz, la sombra, el color y la composición para sugerir el paisaje emocional de sus modelos, invitando al espectador a reflexionar sobre los aspectos ocultos de sus personalidades. Podría esforzarse por capturar una esencia en lugar de una simple imagen, dejando espacio para que la propia imaginación del espectador complete la narrativa tácita. El arte como puente, no como punto de llegada

Madeleine Selman Madeleine SelmanMadeleine Selman Madeleine Selman

En definitiva, para una artista como Madeleine, «Cara vemos, corazones no sabemos» es un recordatorio del papel del arte: no ofrecer respuestas definitivas sobre el corazón humano, sino abrir un diálogo, provocar la reflexión y reconocer el misterio inherente a la experiencia humana. Su arte, entonces, se convierte en un puente entre lo visible y lo invisible, un testimonio de la idea de que la verdadera comprensión va mucho más allá de lo que se ve a simple vista.

Para aprender mas de la artista y conocer sus úlimas obras, sigue a Madeleine en sus redes sociales y no te pierdas detalles de sus proximas exposiciones.

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